Los temores de una Working Holiday

Una persona feliz. Esas que huelen a descanso. Que ni se le forman arrugas. Que no sabe lo que es una preocupación. Una abeja que se posa de flor en flor engordando día a día con dulce miel. Vive sin responsabilidades, alteraciones, sus ojos están satisfechos de bellos paisajes y siempre conoce nuevos panales. “¡Ay, ya te vas con una de esas visas!”, “¡Que buen año sabático se te viene!”.

¿Te suena algo así?. Te apuesto que estás marcado por el sello de uno de los convenios bilaterales más atractivos del mundo: el de la Working Holiday.

“¿Estresada?” “¿Tú?”. Sí. Estoy estresada, ansiosa, me cuesta dormir, despierto con los dientes apretados y tengo temor. Me siento insegura. Estoy a un mes de irme a Australia y mi estómago está revuelto.

Tengo días de crisis (bueno es una palabra fuerte, pero me gusta dramatizar). Crisis que vivo sola, que solo a ciertas amigas puedo confiar. Si comento mis temores, mis recelos, no los entienden. “Bueno, no te vayas entonces”, dicen. No puedo explicarles que es una especie de crisis sadomasoquista, porque amo sentirla. Sé que es parte del proceso: buscar hostal, ver cómo hacer esos primeros trámites, entender los impuestos, los tipos de trabajo, analizar seguros, tratar de adivinar cuál será el mejor lugar para probar suerte y sobrevivir. Que la plata alcance. No caer en estafas. Encontrar un lugar. Interiorizarse con el inglés. Alejarse de la zona de cocodrilos. Todo se reduce a lograr desenredar los hilos antes de que terminen convertidos en una monstruosa araña hambrienta que nos deje sin miel.

Me da miedo fracasar. Ya hay una WH corriendo por mis venas. Tengo “experiencia”, lo que debiese surtirme con un vasito de tranquilidad. Pero no. Hubo un momento en el que creí que mi cuerpo se lo tomaría con soltura y bailaría el cha cha chá. Pocos lo admiten, pero siempre está el temor de fallar, de elegir vivir por un tiempo este estilo de vida y no poder lograrlo. “Te vas a tener que devolver entonces”, me dijo una vez mi mamá. Llevaba casi tres meses viviendo en Alemania (con la WH Visa) y no había generado un peso. Encontrar trabajo no fue sencillo (puedes leer mi experiencia aquí), y justo cuando iba a probar suerte a Berlín, una oportunidad en McDonnals me salvó.

Resistí meses porque vivía con mi hermano. Pero en este caso voy totalmente sola, y ese temor es una sombra que aunque no quiera, allí está. Me mira feo.

Sé que habrán momentos duros. Que probablemente tenga trabajos que me harán mirar al cielo y gritar: ¿Por qué, Dios mío?. Que quizás no sea muy sabia en elegir un lugar para vivir. Que tal vez me toque un empleador explotador y abusivo. Que –y este es el más horrible de mis miedos– posiblemente veré y seré picada por alguna araña, lo que me dejará un trauma que me perseguirá por el resto de mi vida.

Pero esto lo elegí yo. Es un sueño. Un proyecto. Una realidad. Hace años tuve un relación con alguien que quién sabe qué podría haber pasado. Es de esos que estuvieron a tan solo un par de decisiones de ser, tal vez, muy importante. Recuerdo que le dije: “Es que me quiero ir a Australia”. Aunque en ese momento no estaba tan segura. Esto fue cuatro años atrás. Y ahora puedo decir, finalmente, que estoy a un mes de cumplir mi deseo y feliz de llevarme todos mis temores, dudas e incertidumbres a viajar conmigo. Son mi cable a tierra. Me recuerdan que esa miel no se hace sola, que tengo que volar, aterrizar, probar y probar.

El miedo es parte de la experiencia. Pero no se compara a la explosión de emociones que burbujean de mi, cuando pienso en lo que veré. Los paisajes, los animales, la comida. En la gente nueva que conoceré. En cómo será ese nuevo trabajo y mi hogar temporal. Me intriga no saber cómo será mi día a día en un mes más. No poder predecir nada me asusta, sí, pero me da una sensación de libertad incomparable. Hay tantas opciones que me vuelvo loca. Y lo mejor (y lo peor) es que todo depende de mi.

Porque la miel está allí. Pero hay que llegar al panal.

Información:
– Leíste todo esto y no te queda claro cómo funciona la Working Holiday Visa? Métase aquí.

– ¿Interesado en la Working Holiday Alemania? Aquí te doy unos tips.

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